Dispara

 

Foto: Daniel Jensen, Unsplash.

Dispara.

Dispara.

Dispara, cabrón.

Dispara.

Dispara.

Mátalos a todos.

No dejes a uno vivo. Ahí vienen. Mierda. ¿Ahora qué pasó? Otro bug. Pinches bichos. Yo programé que si ella se quedaba con las llaves no podíamos regresar a mi casa por dinero. La aplicación no sirve en Facebook. Pinches testers. Por qué no responden. Una llamada. Cinco llamadas. Diez mails. Reportar el error. Esperar a los ingenieros. Llega la cuenta de la luz. Pinche frío. Cuesta mucho mantenernos calientes. Saca dinero. Cada vez uso menos billetes. Para eso son las tarjetas. Provisiones, defender las provisiones. Se acerca una horda. No, son dos. Darles en la cabeza, así ahorro municiones. Pinche trabajo. Programé mal un WhichChoices, el juego se atora. Necesito resolverlo rápido. Pero los zombis siguen aproximándose. Nomás no puedo matarlos. Necesito otras armas. Prendo otro cigarro. Y otro. Mi pareja me dice que ya no le digo tan seguido que me gusta. Sus cabezas explotan. Salpican todo de sangre. Pero son muy rápidos. No me dan tiempo de recargar mi arma. No soy un héroe, solo intento sobrevivir. Matar zombis es lo único para lo que sirvo. Pero soy bueno. Muy bueno. Me duele algo en los pulmones. Un error de lógica. Si ya vi el video esa opción no puede aparecer. Procesos narrativos algorítmicos. Al dar clic aquí reinicio la historia. Como. Trabajo. Duermo. Trabajo. Como. Trabajo. Duermo. Ya sé pensar como la máquina. Ya sé cómo se mueven los zombis. Ya sé cuánto tiempo se tardan en resucitar. Nuevo data. Lo envío para que lo suban al servidor. Como. Atiendo a mis hijos. Les doy de comer. Y mato zombis. No les gusta lo que preparé. Vienen más zombis. Tengo ganas de ser ojete. Le grito al primero que entra a mi cuarto. No puedo lograr llevar las provisiones al helicóptero. Y tengo que conseguir medicinas. Mato más zombis. Tengo que revisar los dibujos. Toso. Sacó una flema negra. Quizá tenía sangre. No la vi bien. Tengo que entregar el reporte. Y matar zombis. Tengo que revisar el scoreboard. No funciona para los mobiles. Desbloqueé más misiones. Como. Entrego el reporte. Duermo. Sueño que unos intrusos se meten a mi casa. Sueño que mis pulmones se pudren. Sueño que mi pareja me quiere matar. Despierto. Saco más dinero. Tengo que pagar las colegiaturas. Hoy es el último día. Antes, mato zombis. Tengo que cambiar unos diálogos. Tengo que reprogramar varias rutas. Tengo que hacerme experto en productos de belleza. Me doy cuenta que es fin de semana porque los niños están en casa. Bajo Los Muppets. Pretendo sonreír. Pretendo estar interesado. No me han depositado. Rescato a una superviviente. Se ve bonita. Sí me   la cogería. No tengo dinero. No tengo cigarros. Mi pareja me da dinero. Están matando a Evelyn. Pinches zombis. En la cabeza. En la cabeza. Me gusta la programación de sus movimientos. Ésos arrastran la pierna. Llevan al límite el movimiento del cuerpo humano. Nada los detiene. Su coreografía digital es implacable. Hasta que reciben el número suficiente de disparos. Caen en un charco de sangre. Salpican todo. Tengo alucinaciones olfativas. Puedo oler su carne pudriéndose. Duermo. Los niños siguen aquí. Tienen hambre. Anoche se cayó el juego. Tengo veinte mails reportándomelo. Que se está perdiendo el dinero. Que cliente no quiere pagar. Que si es el engine. Que si es mi data. Que si es el servidor. Soy Slayer of Zombis. Como frente al monitor. Espero reportes. Se están peleando. Los voy a ignorar. Arreglo un bug fácil. No fue mi error. Los juegos están arriba. Los personajes siguen atrapados en sus rutinas. Pero hay que programarles más opciones. Que nadie se dé cuenta. Programo dos minirrutas. Y mato zombis. En la noche, veo una serie. Me quita el sueño. Bajo. Prendo un cigarro. Mato zombis. Checo el product placement. Setenta impresiones de marca en diez minutos. Rejugabilidad promedio tres veces. Doscientas diez impresiones de marca en media hora. Acierto. En la cabeza. Cae muerto. Desbloqueo otros logros por mi puntería. Me deberían subir el sueldo. Nunca pagan lo suficiente. Y como. Y duermo. Y mato zombis. Son unos ineptos. El juego está abajo. El teléfono no deja de sonar. Me meto al baño. Mato zombis. Teleconferencias. Seattle, Buenos Aires. Programadores en Polonia. No está registrando direcciones. La promoción no sirve. Los ingenieros no responden. Mi hijo ya mata zombis también. Compramos ametralladoras juntos. Como. Trato de programar otros finales. Sin abrir demasiado el árbol. Hay un final al que no se puede llegar. Provisiones. Mato más zombis. Medicinas. Mato más zombis. Veo una serie. Mi pareja se queda dormida en mi hombro. ¡Vas bien! Conseguiste cuatro finales. Ya hay reportes de gente llegando al final feliz. Descanso y mato más zombis. Un juego para hombres. Otro juego para mujeres. Despierto. Cuatro meses para tres proyectos. Tenemos que entregar esta semana. Soltarán la pauta. Miles de jugadores. Consigo más medicinas. Están apareciendo nuevos zombis. Dispara. Dispara. Mátalos a todos. Tratamiento rejuvenecedor en una semana. Incluir en todos los dibujos los datos legales de los productos. Tan ricas que son las quincenas. ¡Alguien! ¡Manténgame! ¡Ya! ¿Yo? Yo mato zombis. Están mordiendo a Evelyn. No la podré salvar. El helicóptero se va sin los supervivientes. Tengo que cambiar las rutas. Cliente no las aceptó. Se cae otra vez el juego. Que si cliente no paga, a mí tampoco me pagarán. Muchos errores. Muy poco tiempo. El mandado. Las clases extras. Colegiaturas otra vez. Que si vacaciones. Que si fiesta. Que si los límites del movimiento humano. Que si se pueden programar más opciones. Que si hay muchos errores. Que si hay quejas de los jugadores. Que si estoy ausente. Que si no contesto el teléfono. Que si no me alcanza para un lanzador de granadas. Viernes. Me emborracho. Me despierto. Quince mails. Que si está mal programado. Que de quién es responsabilidad. No mames. No veo con un ojo. No me chingues. ¿Y si lo cierro? Hay que programar el xml. Mañana hay junta con el cliente. No se está registrando el placement. No veo. Dispara. Dispara. No puedes parar. No te distraigas. A la cabeza. Son muchos. Que si quedamos de ir al cine. Que si se cancela la promoción. Que si el ingeniero no contesta. Questo, quelotro. Questo, quelotro.

Mientras, yo mato zombis.

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Número 8

The eighth issue of Latin American Literature pays homage to Nicaraguan writer and politician Sergio Ramírez, winner of the 2017 Cervantes Prize and an important voice in a country currently gripped by crisis. We also feature poetry from Octavio Armand, as well as special sections dedicated to four indigenous writers of Mexico and Guatemala, bilingual sci-fi from Worldcon 76, and the poetry of Marosa di Giorgio, Olga Orozco, and Elena Garro. 

Tabla de Contenidos

Nota del Editor

Autor destacado: Sergio Ramírez

Dossier: Octavio Armand

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