Heavymetaleros y presión protoplásmica: Una conversación con Yoss

 

Yoss, autor cubano.

En marzo de 2017, George Henson, traductor y Editor de Traducción de Latin American Literature Today, viajó a La Habana, Cuba para entrevistar a Yoss, un autor renombrado que se siente como en casa al escribir novelas de ciencia ficción tanto como al tocar música heavy metal en su banda de rock, Tenaz. Su conversación pasó por las subastas literarias, las trampas de la Revolución cubana y el legado de la ciencia ficción caribeña:

George Henson: Antes que nada, ¿puedes explicarnos el origen de Yoss? ¿Lo consideras un apodo o meramente un nombre de pluma?

Yoss: Fue un apodo mucho  antes de ser un alias literario. Hace mucho que la mayoría de los que me conocen (después de los 12 años) me llama así. Porque de esa forma más o menos era que sonaba mi nombre, José, pronunciado por una profesora de Educación Física de la Secundaria, que tenía un defecto en el paladar. Y, como siempre me estaba llamando. Ya a finales de 9° grado más gente me  conocía por Yoss que por José Miguel. Por cierto que nunca lo escribí hasta que comencé a enviar a concursos literarios y necesité un seudónimo; ahí probé varias combinaciones de letras hasta que esta me gustó, y así se quedó. Como anécdota curiosa, puedo revelarte que, por insistencia de su editor, el famoso José Rodríguez Feo, que decía que con un nombre tan lindo cómo iba a usar un seudónimo tan extraño, mi primer libro, Timshel, apareció en 1989 bajo la autoría de José Miguel Sánchez y no de Yoss. Y que un colega del judo, que practicaba entonces, llegó a mi casa muy furioso para mostrarme el libro, diciéndome que ese tal José Miguel me había robado esos cuentos que él sabía que yo había escrito para publicarlos bajo su nombre, así que lo iba a buscar y romperle las piernas. Tuve que mostrarle mi carnet de identidad para convencerlo de que Yoss y José Miguel Sánchez éramos la misma persona. Desde ese día, he tenido buen cuidado de que todo lo que publico aparezca bajo las cuatro letras de Yoss. Para evitar confusiones… y fracturas óseas.

GH: ¿Cuál fue el primer libro de ciencia ficción que leíste?

Y: Fue cuando estaba en primaria, y fue de Jules Verne, por supuesto: 20 000 Leguas de viaje submarino. Jamás olvidaré la maravillosa semana que estuve fascinado con las aventuras del capitán Nemo, el profesor Aronnax y su criado Conseil y el arponero Ned Land, todos en el supersubmarino “Nautilus”. Aunque como el autor francés está hoy considerado más bien como un escritor de romances científicos antes que de ciencia ficción propiamente dicho, creo que entonces la primera ciencia ficción verdadera sería una novela de dos autores soviéticos, Voikunski y Lukodianov: La tripulación del “Mekong”. Trataba sobre un tema muy original, incluso hoy: la interpenetrabilidad de los objetos sólidos. Tenía 8 años cuando un vecino que se estaba mudando me la prestó… y todavía hoy la recuerdo casi palabra por palabra. De hecho, en la colección Ámbar de Gente Nueva, para la que trabajo informalmente como asesor o scout, estamos tratando de conseguir el original en ruso para traducirlo y volver a publicarla.

GH: ¿Leíste a Agustín de Rojas? 

Y: Por supuesto. Lo primero que leí de él, a los 14, fue Espiral, su monumental novela ganadora del segundo premio David de Cf, en 1980. Me la prestó Arnoldo Águila, vecino, padre de un amigo, amigo él mismo y sobre todo escritor: publicó años después un magnífico libro de cuentos: Serpiente emplumada. Nunca olvidaré su gesto generoso, porque la primera edición de  Espiral fue muy limitada y todavía hoy es tremendamente difícil de conseguir. Por eso hace 2 años se le hizo otra edición, revisada y prologada por mi gran amigo y colega de andanzas cienciaficcioneras, Michel Encinosa Fú. 

Y lo segundo que leí de Agustín, en 1986, fue Una leyenda del futuro durante las vacaciones antes de mi primer año en la Universidad. Todavía hoy me sigue pareciendo su mejor novela, literariamente hablando, con su situación cerrada de final por fuerza terrible.

Luego, en 1988, cuando fue uno de los 3 jurados que me otorgaron el David de CF, lo conocí en persona y casi nos quedamos afónicos conversando de mil cosas durante la tarde de la premiación. Desde entonces, cada vez que iba a Santa Clara, donde residió toda su vida, pasaba por su casa. Le llevaba mis manuscritos, le comentaba mis nuevas ideas, él me prestaba libros, yo a él. Entablé amistad con su esposa, con sus hijas… una relación que aún se mantiene. Me enorgullece haber propuesto sus novelas a Restless Books y que se hayan publicado con comentarios míos en la contracubierta. 

En realidad, aún no me resigno a que haya muerto tan joven, en el 2011, pocas semanas después de que nos viéramos en un homenaje muy emotivo que le hicieron en su ciudad natal, y al que me invitaron. Guardo aún el manuscrito de El espejo oscuro, la que debía haber sido su cuarta novela de CF, y que me confió para que un día la terminara yo. Era biólogo, como yo, y más que un modelo fue un maestro, un amigo. De los que no abundan.

GH: Además de ser publicados en inglés por la misma editorial, los dos han sido nominados para el mismo premio, el del mejor libro traducido. ¿Qué significa eso para ti?

Y: No creo que después de todo lo que dije, como respuesta a tu pregunta anterior, sea necesario agregar que es una gran satisfacción estar optando al mismo premio que mi maestro en el género. Él se habría sentido tremendamente orgulloso de que ambos estemos nominados, estoy seguro. Gane quien gane.

GH: Ganaste un premio con Súper Extra Grande. Háblanos de eso.

Y: En realidad gané 2. En 2002, la primera versión de esta historia, titulada entonces XXXX…L, obtuvo el premio de novela corta de la Universidad de Carlos II en Madrid. Por desgracia, esa versión se perdió cuando me robaron el disco duro de mi computadora, aún no sé cómo, en el 2004. Así que la escribí de nuevo, en el 2010. La versión original la había escrito ya en el 99, recordando mis años de estudiante de Biología. La segunda la envié el 2010 al premio UPC de novela corta de ciencia ficción, en Barcelona, certamen en el que llevaba casi dos décadas participando, en el que había incluso obtenido una mención, en 2003. Pues, finalmente ocurrió el milagro… a Miquel Barceló y los demás jurados les gustó mi novela, la premiaron, me pagaron los 6000 euros (nunca había visto tanto dinero junto, ni he vuelto a verlo), fui a la Ciudad Condal catalana a recoger mi premio y conocí allí nada menos que a uno de mis ídolos del género, Orson Scott Card, ¿mejor imposible, no? 

Lo malo es que mi año fue el primero en que la novela ganadora no fue publicada por la colección Nova de Ediciones B,  así que tuve que esperar al 2013 para ver mi texto publicado, y en Cuba, en la colección XXI de Gente Nueva. Luego, el pasado 2016, apareció la excelente versión en inglés de Restless Books, traducida por David Frye… Y, para cerrar el círculo, ahora que Súper Extra Grande es finalista al Premio Philip K. Dick a la mejor novela en paperback publicada en EUA el año pasado, una editorial española, Apache Libros, se interesó en publicarla en la península. 

GH: Súper Extra Grande se publicó en la isla pero se agotó el tiraje. Ahora se va a publicar en España. Y ha sido traducido al inglés. Parece haber tenido un éxito súper extra grande. Háblanos del libro y desde luego del título.

Y: Bueno, de los avatares de la historia y de sus premios y publicación ya te hablé. Sólo quiero agregar que XXI es la colección de Gente Nueva reservada a los autores de mayor éxito de ventas infantojuveniles.

La historia narra las aventuras de Jan Amos Sangan Dongo, biólogo veterinario de origen cubano y especializado en animales gigantes, en la Vía Láctea del siglo XXI. Cuenta sus peripecias, del rescate de la pulsera matrimonial de la esposa del gobernador de un planeta del intestino de una bestia gigantesca, el tsunami, sus problemas laborales con sus dos secretarias, humana y cetiana, y cómo se ve envuelto en una intriga interplanetaria relacionada con los lagotones, amebas de millones toneladas de peso consideradas la forma de vida más grande de la galaxia y que habitan en el planeta Brondinnagg (sí, como el de los gigantes de los Viajes de Gulliver). Y no digo más porque sería spoiler. Me divertí mucho escribiéndola: está llena de humor, de comentarios irónicos y de sabor cubano, y traducida por David Frye, de un spanglish excelente como valor agregado.

GH: Naciste apenas 10 años después del triunfo de la Revolución. Doce años después comenzó el “Período Especial”. ¿Qué significa para ti haber vivido siempre bajo la sombra de la Revolución?  

Y: Bueno, nací en el 69, y el Período Especial empezó, oficialmente, en el 91, así que antes de las escaseces pude vivir 22 años de “normalidad”. Que no es tampoco que fueran de mucha abundancia, pero, comparativamente, antes de 1991 ser cubano y ser creador se traducía en la obligación de una gratitud absoluta: “la Revolución te lo dio todo”, “le debes lo que eres a la Revolución”. Debías loar al sistema o renunciar a ser cubano. Era una especie de condena a la inmovilidad: como si ya la Revolución, una vez hecha, fuera intocable y no fuera a cambiar, seguir cambiando. Ninguna crítica básica era aceptada. Nuestros padres lo habían hecho todo de la mejor manera y nosotros sólo debíamos venerarlos, no aspirar a perfeccionar su obra, ¡mucho menos encontrarle defectos! Siempre éramos y todavía somos demasiado jóvenes para todo lo que significa responsabilidad: por ejemplo, con 48 años casi cumplidos, yo todavía soy en Cuba una “joven promesa literaria”, y supongo que lo seré al menos hasta los 60, si me dan el Premio Nacional de Literatura entonces. Somos la generación perdida, de la que pocos siguen en Cuba, porque se nos enseñó a pensar y luego quisieron decirnos en qué no debíamos pensar. Y el Período Especial, la caída del campo socialista, vino a darnos la razón a los que ya antes de 1991 sospechábamos que no todo era tan perfecto en el socialismo mundial ni el cubano. Aunque ya muchos se hubieran alejado de la isla. 

Desde entonces los que quedamos y los que se fueron hemos visto con una satisfacción algo masoquista cómo, lentamente, nuestra gerontocracia dirigente ha ido aceptando todas las cosas que antes consideraban anatema, en su desesperado intento, no por mejorar la situación del pueblo, sino por mantenerse en el poder: me refiero a turismo e inversión extranjera, negocios privados, regreso de los cubanos con otras nacionalidades a vivir en la isla, etc. Los tiempos cambian, pero los que un día lo dijimos y fuimos considerados casi como hereje, ahora seguimos apartados de los centros de decisión. Yo, por supuesto, sé que mi educación, la salud durante mi infancia y juventud, mucho de lo que soy, se lo debo a la Revolución y al socialismo. Pero creo que ya pagué mi deuda, y eso me da cierto derecho a pensar por mí mismo. Lo que significa criticar sus defectos: económicamente, ya está demostrado, el modo de producción socialista es inviable. Funciona bastante bien para repartir la riqueza creada por el régimen capitalista al que sucede, pero es pésimo creando riqueza nueva, y peor a la hora de distribuirla, porque supuestamente no debe generar desigualdades sociales, pero ¡vaya si las crea! aunque no sean tan económicas como por el acceso a los círculos de poder. 

Soy hijo del socialismo,  pero yo mismo no me considero socialista. Aunque no sea por eso un defensor a ultranza del capitalismo ni mucho menos. Tiene muchos defectos, también lo sé. Ojalá pudiera construirse una sociedad con lo mejor de ambos sistemas, según el modelo del llamado socialismo escandinavo, por ejemplo, y disculpa si me he alejado un poco del tema que me preguntaste, como sospecho.

GH: ¿Te consideras un escritor cubano o un escritor que también es cubano? 

Y: Muchos alaban mi cultura general, mi conocimiento enciclopédico de muchos temas, desde la Criptozoología hasta la historia de las armas. Pero la verdad es que soy un escritor 100% cubano, al punto de que no estoy seguro de si podría vivir ni escribir mucho tiempo fuera de la isla. Más que cubano, incluso, soy habanero. Esta ciudad es para mí un palimpsesto de recuerdos, es la memoria de mis 48 años vuelta calles, patios, esquinas. Y sin esa memoria no me imagino vivir, ni escribir. Por más universal que pueda ser, siempre parto de situaciones cubanas o llego a ellas: Cuba es mi tema favorito, mi obsesión, y la CF es la manera que tengo de interrogarme sobre los futuros posibles de Cuba, sobre las consecuencias que puedan tener mañana los acontecimientos que hoy tienen lugar a su alrededor.

GH: ¿Hasta qué punto o en qué sentido es tu ficción política?

Y: Vivo en Cuba, sociedad geriátrica, totalitaria, desprovista de muchas libertades políticas y derechos humanos. Por supuesto, toda mi ficción es política. La política es un asunto demasiado importante para dejárselo sólo a los políticos. En mis novelas y cuentos especulo con diferentes modelos de sociedades, con historias alternativas, pero siempre se refieren a mi Cuba. A la de aquí y ahora, y también a la que podría ser.

GH: ¿Has experimentado censura o una autocensura alguna vez?

Y: Como todo autor cubano, he sido censurado. Por ejemplo, mi novela más famosa de CF, Se alquila un planeta (A planet for rent  en inglés) publicada en España, Francia y EUA, permanece aún inédita en Cuba. Y no porque no la haya presentado a diversas editoriales, pero, claro, como en mi isla no las hay privadas, sino que todas son del gobierno, hablar de lo que fue el Período Especial, aunque sea en clave de CF, todavía puede ser muy contraproducente. 

También me han retrasado la salida de libros, por ejemplo, de mi colección de cuentos de realismo W, porque en 1995 se lo había dedicado a Guillermo Cabrera Infante, entonces inmencionable en Cuba. El libro no apareció hasta 1998, y sin la dedicatoria, tuve que transar.

No me autocensuro nunca, eso sí: si lo que escribo no puede publicarse en Cuba, apunto a editoriales o revistas extranjeras. Por suerte, desde 1997 ningún escritor cubano ha sido castigado por lo que escribe o publica, aunque sí por sostener ciertas opiniones políticas fuera de sus libros, claro. Pienso en mi amigo Orlando Luis Pardo Lazo, o en Antonio José Ponte, por ejemplo, vetados completamente en Cuba años antes de abandonarla.

GH: En La Habana me hablaste sobre un lector que era físico en MIT que te había preguntado sobre algún cálculo en uno de tus libros. Cuéntanos de eso.

Y: Pues fue muy gracioso. Conocía al anécdota de que Larry Niven había escrito Los ingenieros del mundo anillo después de que los lectores del MIT demostraran que su famoso Mundo Anillo era intrínsecamente inestable. Pero después de dar una conferencia sobre construcción de personajes, que en el pasillo dos alumnos del MIT sacaran sus cuadernos y comenzaran a preguntarme si yo había calculado la relación entre la gran masa planetaria de Brondinnagg, la velocidad de escape necesaria para que las esporas emitidas por los inmensos y ameboides lagotones llegaran a la órbita y la presión de protoplasma necesaria para ese “lanzamiento”, que si el agua podría sostener una criatura de las dimensiones del tsunami, y de pronto tener que confesarles que, aunque fuera biólogo, no había hecho esos cálculos, que todo había sido más o menos a ojo de buen cubero, porque  Súper Extra Grande es una especie de space opera, y no hard CF, debe sólo parecer verosímil, no serlo hasta la cuarta cifra decimal. 

Y lo mejor fue que ellos entendieron, y me dijeron que, de todos modos, habían hecho los cálculos y no estaba tan lejos de la realidad. Eso me dio mucha satisfacción, ¿sabes?

GH: Te has convertido en una especie de figura de culto en Estados Unidos. ¿Ha pasado lo mismo en Cuba?

Y: Bueno, si ser figura de culto es que mucha gente ya no crea que soy trapecista, sino que me reconozcan como escritor en la calle, que me inviten regularmente a la radio y la TV, que mis fotos aparezcan en revistas y periódicos y que haya llegado a publicar 6 libros el mismo año, supongo que sí: soy una figura de culto. Al menos, bastante conocida. Para muchos jóvenes, soy el principal referente vivo de la ciencia ficción y la fantasía nacional, cuando se presentan mis títulos hay siempre muchos para que se los firme, los que aspiran a escribir me llevan sus manuscritos que, por cierto, siempre leo, recordando que cuando comencé como ellos, amigos como Arnoldo Águila o Raúl Aguiar invirtieron su tiempo en hacer lo mismo con mis primeras historias.

GH: Has sido nominado para el premio Philip K. Dick. ¿Qué significa para ti eso?

Y : Bueno, para empezar, que estaré en un puro nervio hasta que el 14 de abril sepa si lo gané o no. Pero ya haber sido nominado, ¡el primer cubano de la historia y uno de los pocos latinos!, es haber llegado más lejos como escritor de ciencia ficción de lo que nunca pensé. Imagínate, cuando tenía 15 años y le llevaba mis primeros y lamentables cuentos a mi vecino Arnoldo Águila, ya soñaba con, dentro de tal vez veinte años, ser candidato al Hugo, al Nébula… y al Philip K. Dick. Así que, ahora mismo, ¡mi sueño se ha vuelto realidad! Pase lo que pase, siento que he llegado. Ahora será cuestión de mantenerme.

GH: Cuéntanos de la subasta de libros en que hiciste en el Pabellón Cuba durante la Feria Internacional del Libro de La Habana. ¿Por qué fue importante ese evento?

Y: Primero, desde que el gran humorista Juan Ángel Cardi hiciera sus divertidas y recordadas subastas de libros en los años ochenta, no se repetía algo así. La idea era que varios títulos que potencialmente podrían tener mucha demanda tuvieran un precio de salida, y a partir de él los interesados pudiesen pujar según sus deseos o posibilidades económicas. Y de paso convertir esa pugna en algo divertido, entretenido, una oferta diferente dentro del marco de la Feria del Libro.

Dirigí dos sesiones de subasta, los sábados 11 y 18 de febrero con títulos cubanos, extranjeros, policíacos, de teatro, de ciencia ficción, de educación física. Y aunque no todos los libros propuestos se vendieron, sí los suficientes como para estar seguros de que el año próximo repetiremos la experiencia. Y espero que quede mejor, ya me  procuraré un martillo y un timbre, para darle más estilo de Sotheby.

GH: ¿A quién estás leyendo?

Y: Ahora mismo una novela de Thomas Pynchon, Mason & Dixon, en inglés. Es complicada, es larga, pero es fascinante: el sistema de personajes es complejo y cautivador, y la prosa increíblemente erudita. Ojalá en mi próxima reencarnación pueda escribir la mitad de bien que eso.

GH: ¿Qué pregunta te gustaría contestar que no hice?

Y: ¿Qué significa la música rock en tu vida?  Porque todo el que mire mi foto se dará cuenta de que soy un heavymetalero fanático, que los ochenta siguen vivos en mi nostalgia. Y además, canté durante 9 años en el grupo de rock cubano Tenaz. Los interesados pueden buscar nuestro único video musical, “El que a hierro mata”, que está en youtube desde el 2015, y alegrarse de que ya no cante y me dedique sólo a la literatura. O lamentar que no haya seguido compaginando mis dos aficiones principales. Pero, qué caray, si Stephen King también toca en un grupo…

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El tercer número de LALT incluye el lanzamiento de una sección permanente dedicada a la Literatura Indígena, con obras escritas en idiomas que van desde el mapudungun hasta el tzotzil, además de cuentos extraordinarios de Cristina Rivera Garza y Yoss, la estrella naciente de la ciencia ficción cubana.

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